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Alquiler de temporada: el atajo que la regulación no puede olvidar
Qué es el alquiler de temporada según la LAU, por qué crece cuando se limita el alquiler habitual y cómo lo incluye Alquiler Justo.
Cada vez que se limita el alquiler de vivienda habitual, aparece la tentación de buscar la salida por otro lado. En los últimos años, esa salida ha sido muchas veces el alquiler de temporada. Cualquier propuesta que quiera funcionar tiene que tenerlo en cuenta desde el principio.
Qué dice la ley
La Ley de Arrendamientos Urbanos distingue entre el arrendamiento de vivienda, destinado a satisfacer la necesidad permanente de vivienda del inquilino, y el arrendamiento para uso distinto de vivienda, que incluye los celebrados por temporada, por ejemplo por motivos de estudio, trabajo o tratamiento médico.
Los alquileres de temporada no tienen las protecciones de duración mínima del alquiler de vivienda habitual y quedan fuera de buena parte de los límites de la Ley de Vivienda.
Por qué crece
Si un propietario puede elegir entre un contrato de vivienda habitual con límites y un contrato de temporada sin ellos, la elección es fácil. El resultado es que personas que necesitan un hogar permanente acaban encadenando contratos de once meses, sin estabilidad y a precios más altos.
Cómo lo trata Alquiler Justo
La propuesta se aplica a todo alquiler de vivienda: habitual, de temporada, por habitaciones y turístico. Los meses alquilados en temporada cuentan para la etapa asequible igual que los de un contrato habitual, y el precio máximo mensual es el mismo. Así desaparece el incentivo a disfrazar un alquiler permanente de temporal.
Un ejemplo
Lucía es enfermera y encadena contratos de once meses en el mismo piso desde hace tres años, porque el propietario prefiere el alquiler de temporada. Paga más que un contrato habitual y cada año vive con la incertidumbre de la renovación. Con Alquiler Justo, su precio máximo sería el mismo que el de un contrato habitual y los meses alquilados contarían para que el piso llegue a la etapa asequible, así que al propietario no le compensaría usar contratos de temporada para cobrar más.
Las habitaciones
Algo parecido ocurre con el alquiler por habitaciones, cada vez más común en las grandes ciudades. La propuesta lo incluye: el máximo de la vivienda se reparte entre las habitaciones alquiladas, de forma que alquilar por habitaciones no permita cobrar por el piso entero mucho más que su máximo.
Lo que se mantiene
El alquiler de temporada real seguiría existiendo: estudiantes, trabajadores desplazados o pacientes que necesitan un piso unos meses. Lo que cambia es que deja de ser un atajo para cobrar más.
Preguntas frecuentes
¿Se prohíben los contratos de temporada?
No. Siguen existiendo para necesidades temporales reales, pero con el mismo precio máximo mensual que un contrato habitual.
¿Cuentan los meses de temporada para la etapa asequible?
Sí. El tiempo alquilado se cuenta por meses, sea cual sea el tipo de contrato.